Bailar para evitar la soledad

El espectáculo “Ritmo en el tiempo” surge de un proyecto compartido entre el Antic Teatre, Isabel Ollé y Quim Cabanillas. Sus talleres aprovechan los beneficios de la danza, el movimiento y la expresión para vitalizar una zona con altos índice de aislamiento social en la gente de la tercera edad. Ahora ya hace dos años que nueve vecinas del barrio de Sant Pere y el Antic Teatre, lo que ellas conocieron como Círculo Barcelonés de Obreros San José, se han unido para recuperar una memoria común.

En el Antic Teatre, una vez más, la sala está llena. Algunos sufren para poder entrar pero aquí la gente se aprieta y deja sitio a los que llegan. “Ritmo en el tiempo” empieza con el cartel de “completo”. La pieza combina proyecciones, pequeñas coreografías y ‘solos’ improvisados. La música es variada: de Camarón a Janis Joplin, pasando por el “Danubio Azul”. Son sus canciones.

En el vídeo las vemos paseando por el barrio y explicando recuerdos y anécdotas que ya son historia. En el baile cada una es única y particular. No se imitan. Bailan como si estuvieran en el comedor de casa. Núria con una sonrisa constante; Aurora muy vivaracha; Teresa, la mayor, que ya tiene 90 años, se lo toma con calma y complacencia. Pepi va elegantísima, como Rosario y Carmen, y Mari Carmen y Alsi se mueven con un ritmo que muchas jóvenes envidiarían.

Ellas afirman que bailar las ha rejuvenecido, reforzado la autoestima, ayudado a superar miedos y vergüenzas e incluso curado. Algunas ya no toman pastillas por el dolor.

No son profesionales. Tampoco hace falta. Exudan autenticidad y encomiendan alegría. Los agradecimientos y entrega de flores finales acaban convertidos en un ‘guateque’. El público de las primeras filas se anima y sale a bailar. El resto aplaude y canta. Suena “Borriquito como tú”.