Curiosidades del baile

La danza es tan antigua como el ser humano y se ha dado en todas las culturas conocidas. Existen evidencias arqueológicas de que ya se practicaba la danza cuando el hombre aún vivía en las cavernas, tanto como forma de conexión con la divinidad como simplemente para divertirse. Desde entonces, todas las culturas han creado sus propias formas de baile, creándose toda una historia de la danza que está llena de hechos desconocidos y curiosos.

Las curiosidades del baile que desconocías

Genes que influyen en la danza. En la Universidad de Jerusalén se llevó a cabo un estudio que analizaba el código genético de varios profesionales de la danza para saber si había diferencias significativas con personas que no tuvieran nada que ver con ese mundo. Los resultados no dejaron lugar a dudas: los bailarines tenían diferencias importantes en dos genes, uno encargado de transportar la serotonina y otro que actúa como receptor de la hormona anginina-vasopresina. Los dos están relacionados con los aspectos espirituales y emocionales de la danza, por lo que se cree que las personas más sensibles en estas áreas tienen más predisposición para dedicarse al baile.

Existe una inteligencia corporal. Antes se entendía la inteligencia como un único bloque, pero en los últimos años se entiende que ésta puede tener aspectos muy diferentes. Así se explica que haya personas con una gran habilidad para las matemáticas pero no para los idiomas, por ejemplo. Pues bien, además de la inteligencia lógica, espacial, lingüística o musical existe también una inteligencia corporal que tiene que ver con la habilidad para controlar el propio cuerpo. Según Howard Gardner, un investigador de la universidad de la Sorbona, esta inteligencia está especialmente desarrollada en las personas que han practicado danza de forma habitual, especialmente si lo han hecho desde pequeños.

Existió una epidemia de baile en la Edad Media. En 1518 las autoridades de la ciudad de Estrasburgo detectaron una extraña epidemia que afectada a más de treinta personas. Los enfermos parecían ejecutar un extraño baile lleno de espasmos y convulsiones que no podían frenar. Al cabo de un mes, había más de cuatrocientas personas infectadas. A pesar de los esfuerzos de los médicos, no pudieron encontrar cura a la enfermedad, y muchos de aquellos bailarines acabaron muriendo a causa del agotamiento y de infartos al corazón. Sin embargo, hace poco se dio por fin con la solución del misterio: el baile no era más que el producto de una fiebre debido a una época de grandes hambrunas en la zona. Por suerte, nunca se ha vuelto a producir.

Bailar es terapéutico. Una investigación realizada en la universidad de Missouri, en Estados Unidos, llegó a la conclusión de que el baile es terapéutico a todas las edades, pero especialmente durante la tercera edad. Al mejorar el equilibro y la coordinación, prevenía las caídas de los ancianos, que conllevan importantes problemas asociados, como los esguinces o las roturas de huesos y caderas. Por su parte, en los niños ayudaba a prevenir la obesidad y la diabetes.