El baile, una disciplina social para todas las edades

El baile es una de las herramientas de comunicación más potentes que existen en la actualidad. Y es que no sólo es beneficioso practicarlo desde niños sino también a cualquier edad, pues son muchos los beneficios sociales que nos aportan.

El Baile: Diversión para todas las edades

Ofrece diversas ventajas para mente y cuerpo, pero también es una oportunidad para socializarse con los demás. Por ejemplo, se comparten emociones, sensaciones y experiencias al realizar aquello que nos gusta, es decir, nuestro hobby con otras personas que tienen los mismos gustos e inquietudes.

Con el baile conocemos a gente. Las diversas disciplinas se realizan en grupo y en las clases de baile hay personas de distinto sexo y edad. Gracias al baile hacemos amigos que podemos ver más allá de las aulas.

Comparte, ayuda, apoya… interactúa con los demás toda tu pasión por el baile y confía en tus compañeros para ayudaros y vivir experiencias distintas. El baile nos motiva al ser todo un arte que queremos aprender. La riqueza del baile se explica por su mezcla de deporte, arte y danza, disciplinas que unidas son del todo completas. Además, el hecho de querer superarnos día a día es otro valor a destacar, pues nos ayuda directamente en otras facetas de la vida: trabajo, familia…

La relación de los demás en el baile abre la mente de muchas personas. Ayuda a vencer la timidez y ha adquirir cierta personalidad al explorar diversos campos de nuestro cuerpo. Al despertar la imaginación, el baile también ayuda a ser más creativos, y a fomentar las ideas, tanto en común como en particular. El baile ayuda a expresarnos mejor y a ser más abiertos y comunicativos.

Constantes, tenaces…. Con los ejercicios que se realizan en clase y la corrección de movimientos, se desarrolla una fuerte constancia en nuestro trabajo para superarnos y aprender. La disciplina es otra de las particularidades que se enseñan en las clases de baile. Algo que servirá para formarnos como personas y para conocer nuevos hábitos.

Aquí os dejamos dos claros ejemplos de que el baile se puede practicar a cualquier edad, con cualquier disciplina y que además se puede hacer MUUUUUY BIEN