Las lesiones en el cuerpo de un bailarín

Como en toda actividad física, bailar entraña un riesgo físico que hay que conocer y evitar. Aunque en cada modalidad de baile se realiza un desgaste distinto, la mayoría comparte las lesiones que sufren quienes los practican. De ahí que sea especialmente importante acudir a un centro de aprendizaje donde el profesorado esté compuesto por profesionales especialistas en cada disciplina que sepan orientar al alumnado adecuadamente.

Lesiones de un bailarín

A continuación se exponen las tres lesiones más frecuentes, prestando especial atención a las causas y a su posible prevención.

1-Esguinces
Un esguince es una lesión de los ligamentos de cualquier parte del cuerpo. Se denomina también torcedura y es frecuente entre quienes realizan movimientos bruscos como caídas y giros excesivos. Se puede localizar en tobillos, codos, muñecas, dedos y cuello, aunque también pueden localizarse en al columna vertebral.

Dado que causan inflameción y dolor en la parte afectada, lo recomendable de guardar reposo cuando se sufre una dolencia de este tipo.

Para prevenir los esguinces lo más efectivo es emplear un zapato de suela rígida. Este tipo de calzado suele fijar el pie al suelo de manera adecuada evitando las caídas en malas posturas. También obtiene buenos resultados la práctica de ejercicios de fortalecimiento de las articulaciones y la realización de estiramientos.

2- Ciatalgia
Se trata de la irritación del nervio ciático. Sus variantes son múltiples, aunque entre los bailarines son frecuentes las que se producen por una mala técnica y las que se originan por sobrecarga.

En el primer de los casos la dolencia la produce una mala posición del brazo del bailarín que recibe o de una mala colocación del cuerpo por parte del compañero o de la compañera de baile.

El segundo tipo de ciatalgia está provocado por la sucesión de impactos que sufren las vértebras en los saltos y las caídas.
Para prevenir esta solencia los bailarines deben corregir su postura, especialente cuando realizan saltos. Para conseguirlo de forma natural, nada mejor que un calentamiento adecuado y un profesorado con amplia formación técnica.

3- Tendinitis de Aquiles
Se trata de la inflamación del tendón que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Su aparición está directamente relacionada con la práctica de saltos con las puntas de los pies. En algunas ocasiones el dolor puede aparecer acompañado de hinchazones y de moretones.

Suele desaparecer cuando el músculo está caliente y trabajando, pero vuelve cuando el cuerpo recupera el reposo inicial.
Para prevenirlo lo más recomendable es seguir al pie de la letra las sugerencias técnicas del profesorado. Así, por ejemplo, los bailarinesdeben colocar adecuadamente los pies (evitando el pie curvado durante el trabajo de puntas o la colocación del peso hacia atrás).

También es importante bailar sobre superficies adecuadas y utilizar el zapato confeccionado para tal fin, sin apretar excesivamente las cintas o correas.

Aunque existen algunas diferencias entre estas tres dolencias, como se puede observar acudir a un centro de formación, con las instalaciones adecuadas y un equipo docente experto en cada uno de los bailes evita más de la mitad de las lesiones. El resto es actitud ante la disciplina y compromiso de su correcta realización. Si se sigue esta receta al pie de la letra, solo lo accidental podrá jugarnos una mala pasada.