La originalidad de los flashmobs

La organización de flashmobs se puso de moda después de que una serie de inteligentes e ingeniosas actuaciones inteligentes demostraron el potencial de estos  los cuales continúan mejorando en la investigación de nuevas intervenciones para sorprender la gente y hacerla sonreír cuando menos se lo esperan. Al contrario de esto, hubo hace unos años un flashmob en Berlín banal y simplista. Ahí se pudo ver que una acción de este tipo bien pensada y ejecutada puede tener mucho valor, mientras que si se “vende” al marketing y la publicidad con objetivos comerciales, deja de ser original y genuino porque traiciona sus objetivos fundacionales.

Para que un flashmob funcione hace falta que todos sus integrantes se metan en el papel que tienen que representar de la manera más profesional posible, independientemente de las aptitudes que tengan para el baile. Existen una serie de pasos que enmascaran a la perfección las deficiencias técnicas para los bailarines menos expertos y así no desentonar en el conjunto. A fin de cuentas, los flashmobs suelen reunir a un grupo de personas bastante numeroso donde no todo el mundo puede estar dotado para la danza. Pero uno de los atractivos de este tipo de performance es que incluso aquellas personas que nunca han bailado con salero, simplemente con una buena actitud suman más de lo que restan.

Lógicamente, uno se puede pasar de rosca al intentar ser original, y eso es algo que hay que evitar. Es el caso de un flashmob en Platja d’Aro el pasado verano. Esta actuación fue confundida por un atentado y once personas tuvieron que ser atendidas por los servicios de emergencias para tratar contusiones leves y ataques de ansiedad. La situación era surrealista, de indignación por un lado y de tranquilidad por la otra, al haber comprobado que no se trataba de un atentado, pero las autoridades quisieron aprovechar el foco mediático para poner en alerta a otros destinos turísticos con la intención de servir de precedente”. Los responsables de organizar el flashmob, cinco monitores de nacionalidad alemana, fueron detenidos y puestos en libertad provisional con cargos por desórdenes públicos. Por eso decimos que la originalidad está bien, pero sin pasarse.