El mambo es un género musical y de baile latino de origen cubano. Nace de la mezcla musica tradicional cubana (surgida de influencias africanas) con ritmos típicos americanos como el swing y el big band. El mambo surgió en los años 30 en La Habana, Cuba de la mano de Israel Cachao y Orestes López, quienes formaban “La orquesta Arcaño y sus Maravillas”, fueron Dámaso Pérez Prado y Benny Moré quienes lo hizo popular en ciudad de México y a mitad de la década de los 50 se popularizó alrededor del mundo.

Dámaso Pérez Prado fue quien ordena la estructura del mambo, en 1948 como emigrante en México junto a otros músicos mexicanos que surge a partir del “danzón”, el ritmo cubano que estaba más de moda en el momento en el escenario cubano.

Dámaso, que por entonces dirigía una orquesta de estilo jazz-band, le añadió unos arreglos orquestales que junto a una percusión más potente y a un ritmo más evolucionado hacían evolucionar al Danzón; el resultado era la fusión de los ritmos afrocubanos en la percusión junto al toque del jazz norteamericano en los metales.

Era habitual ponerles por nombre a los mambos números cardinales, como el ahora conocidísimo Mambo nº5, relanzado y reinterpretado por el cantante de origen africano Lou Bega. También era muy común que los mambos tuviesen nombre de mujeres como por ejemplo, Patricia o Roberta.

Cómo bailar mambo

La danza del mambo se baila en pareja y se caracteriza por ser una coreografía algo complicada y fuerte, en la que es importante la coordinación y sincronización con el compañero de baile, ya que implica una gran rapidez de movimientos además de algo de destreza en lo que a danza se refiere, pues es un baile que demanda una gran energía y también ser ágil y veloz en los movimientos.

Además, como hemos visto, se define por tener un ritmo sincopado y es que en cada compás consta de un tiempo de silencio que se relaciona con la pausa del movimiento de los bailarines esto ocurre en el cuarto tiempo, ya que en el mambo se marcan los cuatro tiempos. Otra característica es que la pareja debe tener una pierna extendida o bien hacia delante, o bien hacia el lado y entre tanto la otra pierna se queda en posición flexionada mientras sigue el ritmo básico.

Como comentábamos, el mambo presenta movimientos fuertes que poseen una potente entidad africana, expresivamente hablando, y estos pasos también implican flexionar mucho las articulaciones. Con el tiempo, el mambo derivó en tres tipos diferentes del mismo: el mambo sencillo, el mambo doble y el mambo triple; este último fue del que derivó el cha-cha-chá, que es una danza muy popular aún hoy en día, sobre todo en América Latina.

Como ves, el mambo es un género y un baile lleno de historia, raíces y evolución. Si quieres aprender a bailar mambo, unas clases serán perfectas para que puedas sentir y disfrutar su ritmo caribeño en tu cuerpo.

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