Dentro de la gran variedad de bailes latinos que se han puesto de moda en los últimos años, hoy vamos a meternos de lleno en la descripción de una de las modalidades históricas en un país tan danzarín como es Cuba: el bolero.

El bolero es uno de los bailes más adecuados para los alumnos principiantes porque no tiene un ritmo excesivamente elevado y permite desarrollar diferentes aspectos que son cruciales en el aprendizaje de la danza.

¿A qué se parece el bolero?

Se suele relacionar el bolero con otros tres tipos bien reconocibles: vals, tango y rumba. Por ello, el conocimiento de los diferentes pasos y ritmos del bolero permite iniciarse en modalidades más complejas como esas tres comentadas.

Este baile de 4 tiempos se puede bailar tanto en solitario como en pareja, de manera que permite un entrenamiento integral para poder desenvolverse a la perfección en la pista de baile. Eso sí, como en cualquier otra modalidad, lo más aconsejable es acercarse a una academia de baile, especialmente para los inicios, ya que contar con el apoyo de un profesional de la danza permite comprender mejor los entresijos del bolero.

Historia del bolero

Al igual que sucede con otros tipos de baile, no es fácil situar en el tiempo a ciencia cierta el nacimiento del bolero. Sin embargo, parece haber consenso a la hora de atribuir su origen a Sebastiano Carezo allá por finales del siglo XVIII. Existe la creencia de que nace como una modificación del fandango, mientras que el popular bolero cubano data de en torno a mediados del siglo siguiente (XIX). De todas formas, existen numerosas diferencias entre ambas versiones y así seguirán evolucionando en el tiempo.

Sí que es cierto que su llegada a Cuba permitió la expansión por otros países latinoamericanos, donde encontró su verdadero apogeo. Sin duda, es un baile que casa a la perfección con los ritmos del otro lado del océano y por eso con el tiempo lo hemos ido asociando más con ese continente que con el nuestro.

Cuba le da tal esplendor a este baile que se convierte en uno de los primeros grandes ritmos del país y por eso consigue una fama en todo el mundo. La capital Santiago va modificando parte de la esencia de esta modalidad y la adapta a 2 tiempos por pura adaptación al medio, ya que los músicos y los bailarines lo acogían con mayor gusto de esa manera.

Como cabía esperar, la falta de entrenamiento de los bailarines cubanos no fue un impedimento para el desarrollo del bolero en el país, que con el paso del tiempo y la práctica lo van haciendo suyo y lo personalizan a las características de cada uno. De esta manera, se convierte en una modalidad muy «sentida» por parte de los locales, que son quienes lo acaban profesionalizando sin necesidad de una academia de baile como sucede hoy en día para los que quieren dominar el arte de bailar bolero.

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